La digitalización ha permeado todos los aspectos de nuestra sociedad, y el ámbito legal no es la excepción. La Ley 21582, que suprime o modifica la intervención de notarios en ciertos trámites, es un claro reflejo de cómo Chile se adapta a la era digital, buscando agilizar procesos y reducir costos para los ciudadanos.
Desnotarización: Un Paso Hacia la Modernización
La Ley 21582 prohíbe a los organismos del Estado exigir la presentación de autorizaciones notariales de firmas en documentos, ya sean en soporte de papel o electrónico, salvo que dicha autorización sea expresamente requerida por mandato legal o reglamentario. Esta medida busca simplificar trámites y reducir la burocracia, permitiendo que ciertos documentos se firmen con Firma Electrónica Avanzada.
Principales Cambios Introducidos
- Supresión de Escritura Pública: Se elimina la obligación de reducir a escritura pública diversos actos administrativos, como permisos de alteración de viviendas, concesiones de servicios públicos, entre otros.
- Uso de Documento Electrónico: Se incorpora el uso del documento electrónico con firma electrónica avanzada en trámites como ingreso a la Administración del Estado, ingreso a Municipalidades, y otros.
- Reducción de Formalidades: Se simplifican ciertos trámites, como el poder simple para apoderados generales de local, eliminando la necesidad de notarización en muchos casos.
Beneficios de la Desnotarización
- Agilidad en Trámites: La eliminación de la intervención notarial en ciertos trámites reduce tiempos de espera y facilita la realización de gestiones.
- Reducción de Costos: Al no requerir la intervención de un notario, se evitan gastos asociados a la notarización de documentos.
- Seguridad y Transparencia: La Firma Electrónica Avanzada garantiza la autenticidad e integridad de los documentos firmados electrónicamente.
Reflexiones del Medio
La Ley 21582 marca un hito en la modernización del sistema legal chileno, adaptándolo a las necesidades actuales y a la era digital. Si bien la función notarial sigue siendo esencial en muchos aspectos del derecho, es evidente que ciertos trámites pueden simplificarse sin comprometer la seguridad jurídica.
Es esencial que, en este proceso de transformación, se garantice la integridad y autenticidad de los documentos, y que se ofrezca a los ciudadanos las herramientas necesarias para adaptarse a este nuevo paradigma. La Firma Electrónica Avanzada es un paso en esa dirección, pero es crucial que se realicen campañas de educación y capacitación para su correcto uso.
La Ley 21582 es un paso adelante en la modernización y digitalización del sistema legal chileno, y es una muestra de cómo el derecho puede adaptarse a las nuevas realidades sin perder su esencia y función protectora de los derechos de los ciudadanos.




